viernes, 15 de abril de 2011

¿Escape?

En la cocina de cierta casa, vivía una cucaracha que se llamaba Tina. Era la cucaracha más bella que te puedas imaginar. Sus patas color café claro y con vellitos amarillos se movían a la par de sus antenas, que eran negras con manchas cafés.
            Como ya te imaginarás Tina no salía de su escondite durante todo el día; pero apenas comenzaba a oscurecer, asomaba sus antenas y examinaba toda la cocina. Un mínimo error y le costaría la vida. Cuando ya estaba segura de que no había nadie alrededor, salía caminando. Su meta: la mesa principal, donde de seguro encontraría algo de comer.

La camina desde su escondite hasta la mesa era toda una travesía... primero debía, como ya saben, asomar la cabeza con cuidadito; mirar hacia la izquierda, luego a la derecha... después sacar sus patas una por una. Ya que todo su cuerpo estaba a fuera, debía correr sigilosamente hacia un muro, enfrente de su escondite donde había un hoyito –hecho por las antiguas generaciones-,  ahí se metía de nuevo esperando que no lo viera el perro de la casa. Uy… porque si lo hacía
ladraba de tal manera que todos en la casa fijaban sus ojos a la cosa con la que el perro se alteraba, que era nada más y nada menos que nuestra amiga Tina. Con “Ron-ron”, el gato, no tenía problemas, pues hace un par de semanas habían consolidado su amistad.
            Después de haber cruzado con éxito el puesto de vigilancia del perro, Tina tenía el camino libre hacia la mesa. Subía por la única pata de madera que la sostenía y después se sujetaba del mantel. Escalaba con mucho esfuerzo y entonces... disfrutaba de toooooda la comida que quisiera.

            Un día común y corriente Tina escuchó que la familia de la casa platicaba muy muy contenta, más contenta de lo normal, y a la vez le llegó un aroma que la cautivó. ¡Era tan delicioso!!!! No podía esperara a saber que era. Se decía una y otra vez "Deben terminar pronto de platicar, irse a la cama y seguramente dejarán alguna sobra de aquello que huele tan bien". Pero por más que lo intentó no pudo aguantar las ganas de saber de qué se trataba. Asomó su cabeza con extrema cautela, trepó por el poste enfrente de su escondite, hasta que pudo ver aquel platillo delicioso. ¿Qué crees que era? ¡Exacto! Tina se quedó boquiabierta saboreando desde lo lejos el platillo, pero pronto su atención se desvió a la conversación. El joven Pedro era el segundo hijo de la familia y había terminado su carrera de Chef -¡Un chef sensacional! Él había preparado el platillo-. Planeaba entonces abrir un restaurant en su casa.

-Mamá- dijo Pedro- el problema es que para abrirlo, la casa debe estar libre de cualquier tipo de plaga o insecto; los inspectores vienen la próxima semana a averiguar si todo está bien, pero yo he visto alguna cucaracha por aquí, y si sigue aquí para entonces ¡no me darán el permiso! Tenemos que fumigar antes de la próxima semana.

            El corazón de Tina dio un vuelco y sus antenas decayeron. Con las patas temblorosas, buscó un escondite cercano y se sentó allí, sintiendo el incesante latir de su corazón sobre su pecho. La idea del restaurant la había emocionado al principio, pero aquellas palabras que Pedro mencionó al final... le habían dado una verdadera razón para preocuparse. Fumigar... el final de cualquier cucaracha o insecto de la cocina. ¿Y ahora cómo haría para salir de la casa y subsistir en un mundo callejero lleno de peligros?  Pensando en todo esto, Tina cerró los ojos y se quedó profundamente dormida. Cuando despertó, la luz ya estaba apagada y el suave aroma del aperitivo ya no flotaba en el aire. Tina se levantó, con la esperanza de que todo fuera un sueño, pero al ver la tarjeta de presentación de " Fumigaciones del golfo " supo que no estaba soñando. Descendió de su escondite y regreso a su habitación, allá, detrás de unas vasijas olvidadas en un mueble. Pensó qué hacer, pero no tenía ánimo para planear su huida. Tina comenzó a inquietarse y su sangre corría con velocidad por todo su cuerpo. Una lágrima salió de uno de sus ojos y se deslizó por los pelitos amarillos de sus patas. Ella había nacido ahí y ahí había crecido. La cocina era su vida. Se puso derecha, se secó la lágrima y exhaló. – Debo hacer algo- se dijo a sí misma-, nunca he salido de este lugar, pero Ron-ron  sí; además, no creo que un cheff necesite de un gato como este, así que él también debe buscar una solución. Tina salió de su escondite otra vez. Yendo de rincón en rincón, escondiéndose, buscaba al gato por toda la casa, “¿dónde estará, pues? Tina corría de un cuarto al otro, hasta que ya cansada trepó por una ventana que daba  a la  calle para ver si de casualidad Ron-ron no estuviera afuera,  rondando por ahí. Pero vaya sorpresa!  Vio como Pedro estaba regalando al gato a una familia que se mudaba a una ciudad cercana - ¡No puede ser peor! ahora nadie puede ayudarme, y además ¡yo quiero mucho al gato! ¡Somos amigos! - .  Con todo y confusión, Tina pensó rápidamente qué hacer. Se dio cuenta que la ventana estaba un poco abierta y no lo pensó dos veces: era ahora o nunca. Salió por la ventana y brincó hacia un tubo vertical que llevaba el agua de la azotea hasta el piso. Se sujetó como pudo del metal tan frío y bajó con rapidez. Cuando llegó al piso vio que Ron-ron  estaba sentado ahí cerca y le lanzó un gritito.
-Hey Ron-ron- Dijo Tina- ¡llévame contigo! ¡aquí moriré! Y aún si no muriera, no soportaría estar sin ti-. Ron- ron  sonrió y le hizo señas a Tina para que fuera hasta él y la metió en casita de plástico donde viajarían.
            Ya adentro, y feliz de estar con su amigo, se acurrucó sobre el pelo del gato y se dio la siguiente conversación: Bueno, te agradezco  que me hayas permitido venir contigo- dijo Tina- No tienes nada que agradecer- respondió Ron- ron.
Tina sonrió y le dijo: “A todo esto, ¿qué sabes de la nueva casa a dónde vamos?”
Ron- ron suspiró y le dijo: “Bueno, en realidad no mucho. Solo sé que viviremos en un restaurant. ¿No es grandioso? Tendremos de la mejor comida, y además, estará muy limpia, pues tengo entendido que ahí fumigan dos veces por mes, y que cumplen las normas más altas de calidad…


FIN


Abril, 2011

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